Delcy Rodríguez lidera transición marcada por decisiones inéditas
Tras el secuestro de Maduro, el chavismo adopta medidas impensables semanas atrás y busca recomponer vínculos internacionales.

Un mes después del secuestro de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, Venezuela atraviesa una etapa de transformaciones políticas y económicas impulsadas desde el exterior y asumidas por el nuevo liderazgo interno. La operación militar de Estados Unidos marcó un punto de quiebre en el rumbo del chavismo.
La ofensiva comenzó con una serie de explosiones en Caracas, acompañadas por el sobrevuelo de aeronaves y helicópteros, confirmando el ataque estadounidense. Dos días más tarde, Delcy Rodríguez, entonces vicepresidenta, asumió la Presidencia encargada del país.
Mientras Maduro y Flores permanecen detenidos en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, a la espera de su comparecencia judicial el 17 de marzo por cargos de narcotráfico y narcoterrorismo, el gobierno venezolano ha adoptado medidas antes impensables. Entre ellas, la excarcelación de opositores, sindicalistas, defensores de derechos humanos y periodistas detenidos en meses anteriores.
En el plano económico, se ha iniciado un giro respecto a la política de estatización petrolera, en contraste con el discurso previo de Maduro, quien había advertido que “Ni una gota de petróleo puede salir de aquí para EE.UU. si agreden a Venezuela”. Paralelamente, el bolívar ha sufrido una fuerte depreciación, perdiendo un 18 % de su valor frente al dólar en enero, según cifras del Banco Central de Venezuela.
En el ámbito político, el nuevo gobierno ha dejado atrás la retórica insurreccional y ha optado por la negociación. Aunque Maduro había advertido que “no se moverá un alfiler y se declarará una huelga general”, la administración encabezada por Rodríguez inició conversaciones con Washington para restablecer relaciones diplomáticas tras casi siete años de ruptura.
Autora: María Isabel Salazar Muñoz – Practicante del Sistema Integrado de Medios (SIM).